El tiempo es un aspecto fundamental en el psicoanálisis y en la orientación vocacional. Lidia Ferrari, reconocida experta en estas áreas, ha desarrollado una visión particular sobre cómo el tiempo influye en la vida de los individuos y en sus procesos de búsqueda y elección vocacional.
El tiempo en el psicoanálisis
En el psicoanálisis, el tiempo juega un papel crucial en el análisis de los sujetos. Lidia Ferrari nos explica que el acto de tomar la palabra está determinado por un tiempo que le falta al sujeto, un tiempo en el que le faltaba la palabra, cuando el sujeto faltaba al acto de hablar. Esta falta del tiempo de la palabra es la causa del habla, y es en este vacío de tiempo donde se inserta el trauma y el acontecimiento de lo nuevo en la vida de cada individuo. En cambio, del hablar se goza en el tiempo, se goza del Falo en el tiempo de su circulación.
La dimensión del tiempo en el psicoanálisis es menos aprehendible que la del espacio, por lo que se necesita del espacio para soportarlo. Por ejemplo, hablamos de los trayectos del análisis, cuando en realidad son recorridos en el tiempo por la estructura del sujeto. La denominada posición del analista no corresponde a un lugar en el espacio, sino a un lugar simbólico de operatividad con el tiempo de la sesión y la estructura del analizante. Trasponer el aparato mental al espacio le da estabilización, pero es importante recordar que el aparato mental no se encuentra en un espacio físico, sino en un espacio virtual.
Cada orientación teórica en psicoanálisis tiene su propia concepción del tiempo, lo cual se refleja en las distintas posturas respecto a lo inconsciente, las estructuras clínicas, la dirección de la cura y el dispositivo analítico.

El tiempo en la orientación vocacional
En el campo de la orientación vocacional, el tiempo también juega un papel fundamental. Lidia Ferrari nos explica que el tiempo de la orientación vocacional es el tiempo forcluido por la linealidad cronológica. El tiempo libidinal, el tiempo del deseo y del goce, queda fuera de la linealidad imaginaria y espacial del tiempo. El tiempo de la orientación vocacional se expresa mejor en la multidimensionalidad y en el devenir simultáneo hacia el pasado y hacia el futuro.

En la orientación vocacional, es necesario hacer un recorrido por el análisis para develar el tiempo subjetivo según las modalidades del deseo neurótico. Cada individuo tiene su propio tiempo de postergación, de insatisfacción y de prevención en relación al objeto de su deseo, su goce y su amor. Además, existen diferentes tiempos en las distintas estructuras clínicas, como la histeria, la neurosis obsesiva, la fobia, la impulsión, la perversión, la psicosis, la melancolía y la manía.
El tiempo en la orientación vocacional es un tiempo desplegado, un tiempo que hace la falta. Es necesario recorrer este tiempo para comprender las modalidades del deseo y del goce en relación a la elección vocacional.
El tiempo es un aspecto crucial en el psicoanálisis y en la orientación vocacional. Lidia Ferrari nos ha brindado una visión enriquecedora sobre cómo el tiempo influye en la vida de los individuos y en sus procesos de búsqueda y elección vocacional. El tiempo en el psicoanálisis se relaciona con la falta del tiempo de la palabra y con el goce en el tiempo del habla. En la orientación vocacional, el tiempo se expresa en las modalidades del deseo y del goce en relación al objeto vocacional. Comprender la dimensión temporal en estos procesos es fundamental para facilitar el autoconocimiento y la toma de decisiones vocacionales.
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