La historia entre Ford y Ferrari es una de las más interesantes en la industria automotriz. Ford, reconocida por su producción en serie y su enfoque masivo, se acercó a Ferrari, una marca selecta y exclusiva, con la intención de adquirirla. Sin embargo, el acuerdo no se concretó y esto llevó a Ford a crear su propio superdeportivo, el GT40. Pero, ¿por qué Ford quería comprar a Ferrari? Y ¿por qué Enzo Ferrari declinó la oferta a último momento?
Ford y Ferrari: Dos caminos opuestos
Ford y Ferrari son dos marcas con enfoques muy diferentes en la industria automotriz. Ford es conocida por su producción en serie, lo cual permitió masificar el automóvil y hacerlo accesible para la gran mayoría de las personas. Por otro lado, Ferrari se enfoca en la producción de unidades limitadas, destinadas principalmente a las pistas de carreras, con precios exclusivos y un enfoque artesanal.
En 1957, la AMA (Asociación de Fabricantes de Automóviles de América) prohibió a los fabricantes de automóviles competir en carreras. Henry Ford II, presidente de Ford en ese momento, decidió retirar a su compañía de las carreras y vender todo el equipamiento relacionado.
La tentación de la velocidad
Mientras Ford se retiraba de las carreras, otras marcas como General Motors comenzaron a apoyar a terceros en secreto. Ford decidió que si sus competidores estaban haciendo trampas, ellos también regresarían a la competición. Después de presenciar las victorias de Ferrari en la carrera de Sebring, Ford decidió que la mejor manera de vencer a Ferrari era comprando la compañía. Imaginaban combinar la velocidad del cavallino con los recursos del gigante estadounidense.
Las razones detrás de la venta de Ferrari
En ese momento, Ferrari estaba pasando por dificultades en Italia. La esposa de Enzo Ferrari, Laura Ferrari, comenzó a involucrarse más en la gestión de la fábrica, lo cual generó conflictos entre los empleados de alto rango de Maranello. Ante la pregunta de si ella se iría o ellos, Enzo decidió quedarse con su esposa, lo que dejó un vacío en la fábrica.
Las negociaciones entre Ford y Ferrari comenzaron con la idea de crear dos compañías: Ferrari-Ford para la competición y Ford-Ferrari para la producción de automóviles de calle. Se llegó a un acuerdo de alrededor de 15 millones de dólares, pero hubo un problema fundamental: Enzo quería mantener el control total de la división de competición, mientras que Ford quería tener el poder de decisión sobre las categorías y los pilotos. Ante esta discrepancia, el acuerdo se rompió.
El desenlace: Ford crea su propio superdeportivo
Después de que el acuerdo con Ferrari fracasara, Ford decidió que tenía que vencer a Ferrari en su propio juego. Esto llevó a la creación del GT40, un superdeportivo diseñado para competir en las 24 Horas de Le Mans. Ford invirtió una gran cantidad de dinero y dedicó varios años de desarrollo y frustración, pero finalmente logró cuatro victorias consecutivas en Le Mans, derrotando a Ferrari. Este logro marcó un hito en la historia de Ford y consolidó su posición en el entorno de las carreras de autos.
Ford quiso comprar Ferrari con el objetivo de combinar la velocidad del cavallino con los recursos de Ford. Sin embargo, las diferencias en cuanto al control de la división de competición llevaron al fracaso de las negociaciones. Esto llevó a Ford a crear su propio superdeportivo, el GT40, que finalmente logró vencer a Ferrari en las pistas de carreras.
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